Se publica en El PAIS de hoy un reportaje sobre Jorge León autor de un blog titulado “Destilados pentapléjicos” en el que el perfil de autor corresponde a “Lucas S.” descrito con estas palabras : ” Adulto pentapléjico desde el 2000 por lesión medular en C3. Lucas S. no es un pseudónimo. Hay muchas semejanzas con J. L. pero también algunas circunstancias diferentes.”

El reportaje firmado por Ana Alfageme (Valladolid) recoge rasgos de Jorge León el hombre que logró al fin verse desconectado de un respirador artificial que le impedía morir con dignidad.

Entre las anécdotas que cita la periodista cuenta como las cuidadoras de Jorge León le dicen que les recomendaba leer “…un ensayo de un señor que se llama Adorno” .

Theodor Wiesengrund Adorno filósofo marxista ha sido el autor de conceptos claves como el de “razón instrumental”, que habla de la corrupción de los ideales de la Ilustración bajo los actuales sistemas de dominio; “la cultura industrial”, que transforma obras de arte en objetos al servicio de la comodidad; y “la personalidad autoritaria” de los conformistas, que prefieren obedecer órdenes antes que afrontar y superar las dificultades cotidianas.

Quizá una lectura de ese “señor llamado Adorno” pudiese aclarar a la Sra. Ministra “de la Cosa” que “si es el momento” de hablar de “eutanasia” y del derecho a decidir que hacer con la propia vida.

De momento y tal como recoje en una entrada de su blog “Lucas S.” (J.L.) el debate podría empezar situando ” quien tiene derecho sobre su propia muerte, si una religión , el Estado o uno mismo. “ Tal vez esto nos ayudase a no ser unos “Farsantes” tal como titulaba un artículo (El País 12 de mayo 2006, p.32) el escritor Luis Miguel Rabanal socio de DMD de Asturias , tetrapléjico desde 1998 y lesionado medular desde 1979 y en el cual escribía lo que sigue:
“..el pasado jueves, día 4 de mayo, el cuerpo sin vida de Jorge León apareció en su domicilio de Valladolid con el respirador desconectado…Dede aquí poco puedo sumar a esta polémica boba si no es mi admiración y envidia hacia una persona que, por fin pudo conseguir lo que desde hacía tanto tiempo pretendía. Desde aquí, para él, para ese vacío que ya es él, el abrazo más grande que yo haya podido ofrecer a nadie…”

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