queen-of-hearts_1La mujer mantenía fija la mirada sobre la pantalla del ordenador. Una o dos lágrimas sin control habían llevado el rimmel hasta secarse cerca de la boca. La puerta del despacho tenía una placa con el nombre de su propietario: Dr. Carlos Sevares. Era domingo y la clínica dental estaba cerrada al público. Toda la planta en penumbra, sólo las luces de seguridad. El parpadeo del piloto rojo sobre la mesa de recepción sobresaltó a la mujer. Supo que alguien estaba intentando abrir la puerta de entrada. Apagó el ordenador y con pasos ágiles y seguros fue hacia el final del pasillo. Entró a un cuartucho con el espacio justo para vestuario del personal. A tientas tratando de orientarse tropezó con el hueso que quedaba del jamón que habían traído el día antes. Eran los restos de la fiesta de despedida a una doctora. Palpó con cuidado buscando el cuchillo jamonero, largo y de corte afilado. Cogió el cuchillo sin pensarlo.
Entreabrió la puerta. En el hall alguien había encendido las luces. Reconoció al hombre que se desplomaba en el sillón de entrada.

– ¡Carlos!

Corrió hacia él aún con el cuchillo en la mano.

– Vicky, ayúdame..

El cuchillo se deslizó en su caída bajo el sofá. Atónita miraba el cuerpo hecho un guiñapo. Carlos un fanático de la moda en un estado que lo hacía irreconocible. Cubría su torso con los jirones de una camisa que alguna vez fue azul. El pantalón que había sido color canela, parecía de camuflaje con lamparones de origen desconocido.

– Aguanta, vengo ahora

La mujer entró al primer quirófano, cogió la bata sin mirar . Sabía que era suya. Vicky Toledo, Higienista Dental. De un armario sacó escopolamina. Echó una gota en un vaso de agua y volvió con Carlos.

– Toma , de momento te aliviará

Tragó con dificultad. La droga haría efecto rápido. Combinación de efecto sedante y actitud complaciente . Al final Carlos hablaría de todo.

– ¿Te encontraron?

– Sí , Marko y Zoran.

– Ya. ¿Pudiste escapar?. Nada más decirlo le pareció una tontería. Por algo estaba allí.

– Iban a cortarme ,…señaló el pantalón a la altura de las ingles y sonrió con cara de pillo. La droga empezaba a hacer efecto.

– Tú joya ..

Vicky inició una risa franca como en los viejos tiempos.
– ¿Recuerdas nuestro encuentro en Gorazde?, Vicky le limpió las babas .

– ¡Qué joven me pareciste!, cuanto me gustó tu decisión.

– ¿Y tú ?. Impecable doctor en aquel extraño otoño de 1995 .

La mujer le miraba con vestigios de la admiración que siempre tuvo por él . Carlos protestó un poco al cortarle el pelo apelmazado de sangre y gomina .Tenía una herida fea en la cabeza.

– Con guerra y todo ¿recuerdas como habían amañado aquel hotel para abrirlo al público ? .

– Sí, había comida caliente y camas. Nuestra cama enfrente del balcón con vistas al Drina ¡qué lujo incomprensible en aquel momento!. Tus manos, tu boca y tu sexo. ¿Te duele ahora?.

El fármaco estaba actuando según lo previsto. Vicky le ayudaba a beber agua poco a poco. El pareció entrar en un soliloquio, pero contestaría sin problemas a todas sus preguntas.

– Cuando vino el jefe de protocolo yo sólo tenía ojos para Masa , la intérprete. Mi interés aumentó cuando supe su edad.

– También fue mi amante. Yo tenía 31 y ella 17. En una ocasión, una noche de las muchas que pasaste en el hospital de Gorazde ella vino a mi cama y me lo contó.

– Lo siento , murmuró Carlos.

– También yo fui cobarde, nunca me atreví a decirte que lo sabía. Hubiera sido bueno que los tres enlazados olvidásemos aquellas historias increíbles que nos contaban en el hospital. Historias de sangre y maldad especialmente exageradas incluso para una guerra como aquella.

– Yo era un viejo, sonríe con cierta coquetería Carlos.

– Sí un viejo y sabio profesor . Tus 45 años fueron un descubrimiento para nosotras. Supimos no sólo del placer si no de tu abnegación y coraje sin espera de recompensa ¿en qué te has convertido Carlos?

– ..moja drugarica srpkinja, dijo el hombre en un susurro.

Vicky conocía el significado de esas palabras serbias , “mi amiga serbia”. Esa fue la contraseña con la que accedió a la parte oculta del disco duro de Carlos.

– ¿Sabías que Masa estaba embarazada?. Dí Carlos ¿Sabías que tú la embarazaste?. Vicky apremiaba mientras lo subía a una camilla.

– Masa quería salir de allí , creía que en su estado sería más fácil la evacuación por la “ruta azul” a Sarajevo. Yo la amaba , la quería ayudar.

Por un momento las pupilas dilatadas por la acción del tóxico brillaron de forma especial.

– Carlos, yo también fui cobarde. La abandonamos. Yo acepté tus explicaciones para salir en el último convoy y no pregunté por ella sabiendo que quedaba allí.

Según iba hablando metió la camilla en el primer gabinete dental. Encendió todas las luces y con precisión profesional situó al hombre en el sillón odontológico.

– Después de separarnos en Sarajevo, yo volví Madrid y años después supe que la pequeña Masa había tenido una niña.

Con el brillo de las luces el hombre cerró los ojos y casi gritó

– Quise volver a buscarla y ya no pude. Un francés me dijo que había muerto en un bombardeo.

– Querido mío, el tiempo lo cura todo. Ya casi tengo tu edad de entonces. Por eso harta de deambular envié mi currículum a tu Fundación. Me ilusioné cuando supe que seguías trabajando por la infancia. Un programa ambicioso : niños sanos, con dientes sanos. Tiene guasa querido Carlos.

– ¿Lo sabes, verdad?, parpadeó con dificultad.

-¡Sí!. Y lo que no sé me lo vas a decir tú.Tienes suficiente dosis de hioscina, ¿Te suena la hierba loca?. Claro que te suena. Me lo vas a contar y después no recordarás nada. Ni falta que te hará. A nuestros viejos amigos Marko y Zoran no les importa tu estado como has podido comprobar.

– Entré al consumo de cocaína con un oficial de la Legión Francesa en Sarajevo. Allí empezó mi ruina.

– Eso no me interesa. ¿Quién está detrás de Luigi el encargado del burdel que hay en el segundo piso? ¿Quién le ordena traer esa “mercancía especial” ?. En un momento su rostro se endureció sin rastros de piedad.

– ¿Viste los vídeos? ¿Lo viste todo?. No tengo perdón. Carlos como un pelele empezó a sollozar.

Vicky recordó las escenas impactantes que había visto dos días antes y que estaba grabando cuando llegó Carlos a la clínica. Cuerpos púberes desnudos con la cara cubierta por máscaras infantiles.

– Ya sé que no tienes perdón Carlos, pero tu pena puede ser más leve. Marko y Zoran esperan instrucciones. De nuevo ¿Quién es el jefe de Luigi? . Él es demasiado imbécil para sostener ese negocio.

Fue fijando sus muñecas y tobillos con las correas. Antes de fijar la cabeza le contempló con un resquicio de compasión y admiración. El Dr. Carlos Sevares había sido su héroe y en ese momento le veía tan pequeño, tan indefenso.

– Vicky, ayúdame. Mátame. Aumenta la dosis. No quiero vivir con este peso. Por favor. Por nuestro amor de otros tiempos,…ayúdame a terminar.

No dudó mucho. Le administró la droga. Antes que hiciese el máximo efecto preguntó:

-¿Quién es?

– Yo soy

Carlos cerró los ojos, Vicky cogió el teléfono y de memoria marcó un número . Con suavidad dijo solo dos palabras :

– Moja drugarica .., y la dirección de la clínica.
Al otro lado , alguien contestó en serbio:
Dobro(bien)
Se acercó a Carlos y suavemente como una mariposa dejó un beso en los labios del hombre que empezaba a tener convulsiones.

– Dr. Carlos Sevares. Pomaze Bog. Que dios te ayude. Si es que existe – dijo riéndose.

Cerró la puerta y salió. Dentro de quince días cuando volvieran de vacaciones la clínica estaría limpia y desinfectada. Para eso había avisado a Marko y Zoran S.L., empresa de “trabajos especiales” creada por dos antiguos guías de Gorazde Bosnia , en la llamada Zona Protegida.

(Dibujo de portada : “La reina de corazones” de Ego the Ego)

Anuncios