Linda solloza y habla hacia la tumba de su marido :

‘ Willy cariño , no puedo llorar. ¿Por qué lo has hecho?…. Hoy he hecho el último pago de la casa. Hoy, querido. Y en casa no habrá nadie. .. Ya no tenemos deudas, querido …(solloza, más aliviada) .. somos libres… somos libres…somos libres.’

Así termina la obra “Muerte de un viajante”. En 1949 se estrenó en Estados Unidos esta pieza de teatro. El éxito fue inmediato. Su autor, el dramaturgo Arthur Miller, adquirió fama internacional recibiendo premios literarios de gran prestigio como el “Pulitzer”. El protagonista, Willy Loman, es un viajante de comercio de sesenta y tres años de edad de los cuales lleva trabajando treinta y cinco. Está casado y es padre de dos hijos. Trabaja en la empresa con el convencimiento de ser imprescindible. Piensa que es un triunfador. Se cree el más inteligente, sus hijos crecen dentro de una burbuja de sueños incumplidos. Un día el globo se pincha. Willy el viajante está cansado de recorrer las carreteras. Pide un puesto en la oficina de la empresa. La alternativa que le ofrece el joven heredero y propietario del negocio es el despido o la bajada de sueldo aunque continúe en la ruta. Fin del sueño de prosperidad americano. Estalla el drama. Todas las puertas se cierran para Willy Loman. Sus hijos le desprecian, su mujer se apaga en una vida gris de penurias y ahorros para mantener la hipoteca y las debilidades de los hijos. A él sólo le queda una fuente de ingresos. La prima del seguro por su muerte. En un momento, fuera del escenario se oye el ruido del impacto de un coche contra un cuerpo . Willy Loman salva su sistema familiar basado en falsas expectativas. Es el derrumbe de un mundo sin soporte real.
Estos días las campanas de los poderosos tocan a rebato. Se pregona que hay que salvar la liquidez del sistema. La miseria, el miedo y la indignidad en la que ya estaba buena parte de la humanidad se aproximan.
El personaje de la obra sólo supo llorar al dueño de la empresa :

‘ No puedes comerte la naranja y tirar la piel…. ¡ Un hombre no es una fruta!.’

(Portada del disco “Crisis?, what crisis?” de Supertramp)

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