El jefe de los obispos, su presidente, habló.

Ahora a los obispos los nombra e Papa.Durante el franquismo los obispos eran nombrados por el general Franco. Pomposamente se decía que el Papa concedía el “derecho de presentación” de los obispos, al dictador . Ustedes ya saben que los obispos hablan y hablan de todo, aunque no se les pregunte. Otro jefe de los obispos, el secretario, también habló. El secretario de los obispos dejó dicho que “la sangre de los mártires es el mejor antídoto contra la anemia de la fe”. Traten de encontrar un sentido a esa frase. Y después échense a temblar con la tontería que encierra su significado.

Cuando Franco y los militares dieron el golpe de estado contra el Gobierno de España lo hicieron en compañía de la Iglesia católica. Después de tres años de guerra y devastación, los vencedores ya tornados en verdugos pusieron en marcha la maquinaria de la represión sobre los vencidos convertidos en víctimas. En todo ese tiempo los obispos y el clero al que pastoreaban no tuvieron ninguna duda en bendecir y legitimar la violencia de los verdugos ganadores. Como bien señala el historiador de la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova ,

“ ( los curas )… aprobaron el exterminio legal organizado por los vencedores en la posguerra y se involucraron hasta la médula en la red de sentimientos de venganza, envidias, odios y enemistades que envolvían la vida cotidiana de la sociedad española”.

El nuevo secretario de los obispos repite mandato. Es el mismo que decía aquella tétrica tontería de la sangre y de la anemia. Fíjense que el nuevo secretario apoya, como no podía ser menos, lo que dijo el jefe de los obispos, su presidente. Y es que el jefe de los obispos, lanzó otra sangrienta tontería y declaró que “la sangre de los muertos sigue clamando al cielo para pedir la reconciliación y la paz” y por eso el presidente de los obispos insiste y dice que “ a veces es necesario olvidar” . Esta nueva tontería viene reforzada con una gran dosis de cinismo. Los obispos y su jefe quieren olvidar sin reconocer lo que hay que olvidar. Quieren olvidar sin recordar. La paz del franquismo a la que contribuyó la Iglesia católica. La sangrienta paz de los obispos. La eterna posguerra con miles de españoles humillados, bajo la ley del fusil y la sotana. ¿Qué hay que olvidar y recordar monseñores?. ¿A las víctimas ? ¿A los verdugos?. ¿De qué sangre y de qué cielo están hablando eminencias?. A estas preguntas no hay respuesta. Los jefes de los obispos , su presidente y su secretario enmudecen.

Anuncios