He disfrutado sin tregua con la lectura del último libro de Luis Landero :“Retrato de un hombre inmaduro”

Es una de esas extraordinarias narraciones que no se puede explicar, es imprescindible su lectura. Hay que perderse en el monólogo de un extraño narrador que en lo que parece ser la última noche de su existencia, va y viene a lo largo de sus recuerdos describiendo al lector la riqueza de un universo mínimo. Sucesos que no son noticiables sirven para descubrir el desamor, la sinrazón y a la postre el misterio absurdo de la vida de un hombre que es retrato del hombre de hoy.

Portada del "Retrato de un hombre inmaduro"
Portada del "Retrato de un hombre inmaduro"

Uno de los personajes, un practicante de barrio,  mide el tiempo por perros. Como los perros viven alrededor de 15 años concluye que “..la esperanza de vida del hombre en España es como mucho de cinco perros y medios”.

Cuando los personajes entraban en la fantasía conocida de lo que haría cada cual si fuese millonario , siempre finalizan su historia de capitalistas universales,  dedicándose a joder al prójimo. Desde distintos puntos de vista pero siempre  disfrutando del poder,  que en eso consiste la cosa.  Así “Chicoserio”  entre otras cosas compraría un fin de semana todos los condones de las farmacias del barrio  y adyacentes para que la gente no  pudiera follar, todo el pan de las panaderías, las entradas del fútbol y los toros, dejaría sin vino a los borrachos, sin putas a los puteros. Solo para que el resto de la gente , “… se jodan como me jodo yo”  .

Una forma de escribir la de Luis Landero que  muestra el humor suave y tenso que hay en cada frase cuidada de este gran autor. El narrador es un tendero del barrio de Chamberí  a las puertas de la muerte . Se dirige a un destinatario sin identificar que puede ser perfectamente el lector y justifica su perorata con la precisión de las peripecias que sucedieron a lo largo de su existencia, que como bien se apunta va durando unos  “cuatro perros y medio” :

La vida me gusta no tanto en el momento de vivirla como después, cuando la recuerdo y puedo recrearme en los detalles, que con la fugacidad y el fragor del presente no tuve tiempo de saborear….

Es un libro recomendable, sin desperdicio. Es un verdadero placer. Narra la vida como sucesión de episodios sin importancia, sin  argumento. A primera vista no hay ni planteamiento , ni nudo, ni desenlace . Sólo “perlas sin hilo, naipes sin casar, agua que no hace cauce” dice el narrador.
A la postre, sabemos que todo sigue y todo fluye , la libertad, el poder, el amor, la belleza, la amistad , en suma los ingredientes que hacen la vida como es.  No sabemos si puede llegar a ser un consuelo  pero queda dicho por boca del personaje :

Muchas mentiras ¿Qué son si no la versión libre de una verdad?

“Entrevista en Cuatro Noticias por la publicación del libro Retrato de un hobre inmaduro”

Charla de Luis Landero en el IES -Fray Alberto

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