Se desmorona un edificio que nunca existió. Y sus restos desafían las troneras del cielo. Busco la infancia que nunca tuve por caminos que olvidé. El mar, solo el mar. Caminos sin señales por donde transitan eternos caminantes que alguna vez creyeron tener ojos. Reinterpretar y volver a un pasado que solo existe en el presente inventado. Solo queda sufrir la caída de una piel correosa y arrugada.

 

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